• Marcela Aidenbaum

Ese incorregible evanescente: El tiempo

Nelly Pons



“El tiempo es un medio infinito en el que se suceden los acontecimientos, un movimiento ininterrumpido, una fuerza que actúa sobre el mundo y los seres, una duración que podemos cuantificar.

La mitología griega hizo de él un dios, Cronos; los físicos lo vinculan al concepto de espacio; los filósofos y científicos se preguntan por su naturaleza última: ¿es una ilusión? ¿Un presente eterno? Hay quien se cuestiona, incluso, si existe.

Según si consideramos el tiempo humano, el del planeta, el de la evolución o el del universo; según si vamos apresurados o estamos plenamente presentes; en un tren o a bordo de un velero; si estamos en plena acción o sumergidos en el aburrimiento, así será la percepción del tiempo.

Solo tenemos posibilidad de actuar sobre el tiempo percibido. Subjetivo, individual, variable de un instante al otro; éste será nuestro aliado para aprender a desacelerar.

Desaceleración


“¿Qué es pues el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al

que me inquiere, no lo sé?” San Agustín


Elegir la desaceleración significa retomar el control sobre nuestra vida. Significa adoptar una vida digna, responsable. Revisar las prioridades, saber sopesar los pro y los contras. Significa tomar perspectiva con respecto al día a día, contemplar la necesidad de sentirse existir por y en la acción. Significa dejar de hacer a cualquier precio, de correr, de limitarse a reaccionar. De pensar que todo es urgente, importante, que debe llevarse a cabo enseguida”

11 vistas1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo